El suelo pélvico se define como el conjunto de los músculos y ligamentos que cierran en su parte inferior la pelvis y cuya función principal es la sujeción de los órganos pélvicos (útero, vejiga y recto). Es muy común oír hablar del suelo pélvico de las mujeres, ya que si no está fuerte puede ocasionar las tan molestas pérdidas de orina femeninas. Pero queremos aclarar que tanto los hombres como las mujeres tenemos suelo pélvico y es un músculo necesario para que toda la musculatura profunda trabaje de manera coordina y eficaz.
Podríamos distinguir dos capas:
1. Capa superficial también denominada periné
2. Capa profunda o diafragma pélvico
Durante mucho tiempo se le describió como una cúpula orientada hacia el suelo, parecida al casco de un barco. Gracias a las técnicas de imagen realizadas sobre personas vivas se ha podido comprobar que esta representación es falsa y que es un doble arco orientado hacia nuestra cabeza. Aun así, si buscamos en internet, las imágenes que encontraremos siguen con la primera visión.
En las clases siempre pedimos a nuestras alumnas que se imaginen el periné cómo un puente colgante o un teleférico que va desde el cóccix hasta el pubis y que debe ser trabajado conjuntamente con el resto de los músculos que forman nuestro CORE.
Para trabajar de manera correcta el periné lo primero que debemos tener en cuenta es que es un músculo que se activa con una baja carga (lo que no quiere decir que no aguante grandes esfuerzos), al que le gusta trabajar conjuntamente con el transverso y los multífidos. En las mujeres se considera el parto como un factor importante en sus disfunciones, pero también le afecta la mala alineación corporal y los malos hábitos como el estreñimiento.
Antes del verano tuve la gran suerte de asistir a un curso con la Fisioterapeuta alemana Baerbel Junginger, especialista en la ecografía dinámica del suelo pélvico. Mediante las imágenes que nos mostró pudimos observar como el transverso y el suelo pélvico se contraen. Es de gran importancia esta asociación porque ascienden las vísceras y se cierra el ángulo uretral, siendo más difícil la pérdida de orina. Esto llevado a nuestra actividad deportiva nos indica que la conciencia o propiocepción de nuestra zona centro es clave; de ahí que en las clases de Pilates en nuestros centros de Barcelona empecemos con un trabajo respiratorio focalizado en esta musculatura y en nuestras clases de En Forma aprovechamos el calentamiento y los ejercicios de suelo para mantener esta gran asociación.
Texto escrito por Elena Fernández Fisioterapeuta e Instructora Pilates de dona10. Es instructora de clas sesiones de rehabilitación de suelo pélvico en dona10 Barcelona.
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